Sinopsis

Quinet es un joven de temperamento reflexivo y rebelde que va explicándose sus propios sufrimientos mientras aprende a mirar y nace a la vida responsable. Su romanticismo y su humor le hacen soñar, reír a medias y también guardar prejuicios sin extirparlos de raíz. Busca en el campo y en la ciudad un poco de solicitud. Cree o no cree, alternativamente, en el amor y se desengaña para saturarse después de ilusiones. Se ensimisma, vaga, sufre y a ratos se deja llevar por amoríos ocasionales.

Un texto único, original, con tintes vanguardistas, y que sin embargo no figura mencionada en los artículos sobre la literatura española de los años 20 del pasado siglo. Destacada entre las publicadas en su época, y pese a ello absolutamente desconocida en la actualidad. Una novela escrita durante la estancia del autor en la cárcel por delitos de opinión en 1924, y publicada ese mismo año en Barcelona.

 

Sobre el autor

Felipe Alaiz de Pablo (Belver de Cinca, Huesca, 23 de mayo 1887 - París, 18 de abril 1959) está considerado como uno de los escritores más relevantes del movimiento libertario español.

Llegó muy joven al periodismo, profesión a la que se dedicaría con pasión militante y combativa el resto de su vida, dejando una enorme producción de artículos sobre innumerables temas, además de folletos divulgativos, críticas literarias, algunos relatos breves y una sola novela: Quinet (1924), escrita en la cárcel.

Tras iniciarse durante dos años como director de «La Revista de Aragón», José Ortega y Gasset lo descubrió y le abriría las puertas de «El Sol», en Madrid, lo que le permitió introducirse en la bohemia literaria e intimar con Pío Baroja y Eugenio D’ors.

De ahí pasó a Tarragona y Barcelona, donde tomó contacto con el movimiento anarquista, y comenzaría a dirigir numerosas publicaciones, entre otras «Revista Nueva», «Tierra y Libertad», «Solidaridad obrera» y «La Revista Blanca», ya en tiempos de la República.

Con el triunfo de las tropas franquistas y el fin de la guerra civil, Alaiz consiguió abandonar España en un tortuoso periplo que le llevó a un campo de concentración del sur francés, junto a decenas de miles de republicanos. Pasó los últimos 20 años de su vida en Francia, donde continuó escribiendo, volcado en su pasión periodística y su ideario libertario que marcaron toda su vida. Murió solo y pobre en el Hospital Broussais de beneficencia de París.

Reseñas

«Alaiz buscaba en las obras de los otros lo que quiso poner en aquella primera suya, y en muchas de las que vendrían luego: una voz que le dijera algo».

Juan Bonilla


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